sábado, 28 de agosto de 2010

Celeste y rosa.


El cielo era azul celeste. Como el techo de mi habitación.
Las puntas de las ramas de aquel arbol parecian estirarse como nunca.
Un viento suave entra por debajo de la puerta y me transporta.

Desnudo. Hojas viejas se mezclan con la tierra dulce y barrosa.
Olor a verano. Imagen de invierno. Contraste.
Mis dedos largos le tocan una canción al arbol que crece hacia arriba.

Mis pies se entierran en el pasto verde que crece en el cuarto.
Ya no hay paredes. Solo ventanas flotando en el Universo.
El cielo se volvió rosa, y se refleja en las raíces de las plantas.

Riego al ser de abundantes ramas con mis lágrimas cristalinas.
Pureza. Cielo etereo. Contraste.
Me reflejo en las memorias del arbol.

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